Hoy
quiero hablar de felicidad, hace a mucho que no la sentía, temía el porqué de tanta
dicha, pues no era común en mí. Empecé a sentirme diferente, ¿habré crecido? Me
preguntaba, o que ocurrió con ese pasado tormentoso, ¿lo habré superado? Seguía
interrogándome. Mas no basto unos minutos de más y empecé a sentir aire cálido y
helado a la vez por mi nariz. Sentía pasos y escuchaba voces, eran las voces
del más allá… a lo lejos y entre cortado; no entendía lo que querían decir,
pero sabía que me lo querían decir a mí. Trataba de oír, pero quería seguir
feliz, sin que nada me importe. Hasta que poco a poco fui escuchando las voces
más cerca… mucho más cerca.
- - ¡Ya despertó!
De
pronto escuche esa voz, proveniente de un señor que en mi vida había visto. Y efectivamente
desperté del sueño más bonito, de la muerte.
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