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20 de febrero de 2013

No caigan en la costumbre...


Miguel: -Hola
Carla: -¿Tienes idea de cuánto tardaste?
Miguel: -Sí. Lo siento.
Carla -No lo sientas, total nunca has sentido nada, ni nada por mí.
Miguel: -¿Cómo se te ocurre decir eso?
Carla: -Es verdad, se me ocurre desde el fondo de mis sentimientos. En los más escondidos, que son los que te odian. Muchas personas me han dicho sobre el daño que me causas, mi consiente lo sabe incluso, hasta cuando te amo. Pero es que te amo, porque me enamoré ciegamente de ti.
Miguel: -No tengo palabras, no sé qué dec…
Carla lo interrumpe, y en el mismo tono de voz tenue y delicada sin esperanza… le dice:
Carla: -no digas nada, solo soy palabras dolidas, en un corazón roto que late por latir.
Miguel: -¿crees que debes hacerlo?
Carla: -Estoy lista.
Miguel: -No tengo cara para pedirte que no lo hagas, pero no se me ocurre otra amenaza. No lo Hagas. Hazlo Por mi ¿sí?
Carla lo mira con odio.  Retuerce sus ojos y continua con su vista hacia al abismo. Derrama una lágrima sutil.
Miguel: -¡No lo hagas por favor!
Miguel derrama otra lágrima con tristeza.  Y mientras llora, se arrodilla ante ella.
Carla lo ve desde arriba, y con gesto de lastima, estira su brazo para ayudarlo a levantar, intenta hacerlo con cierto modo de apatía, y entre sus gestos de rabia voltea su cara y suelta la mano de miguel, el resbala mientras intenta ponerse de pie. Y en pocos segundos, Carla estaba haciendo todo lo posible para no dejarlo caer, el viento se siente porque su ropa se eleva ante un soplido y a Carla el cabello le cubría la vista por momentos.
Carla no tenía suficientes fuerzas para ayudar a su amado, mientras él caía lentamente… aunque en segundos estaba a punto de lograrlo, nuevamente resbalaba. Carla llora.
 Miguel siente miedo y a la vez siente furia hacia Carla, intenta calmarla con gritos.
-Deja de llorar, y ayúdame ¡PORFAVOR! ¡CARLA!
Ella continua llorando y con ambos brazos sostiene los brazos de Julián.   
Julián con sus pies, intenta impulsarse hacia arriba. Y mientras Sofía se impulsa hacia atrás con todas sus fuerzas, Julián cae, dejando también caer a Sofía hacia atrás. Ella corre y pone su vista hacia abajo. Julián ha caído en un piso pequeño de tierra a punto de caer al abismo.
Sofía desesperada no sabe qué hacer, pero busca alguna soga, o alguna rama larga, como había visto en las películas o dibujos animados. 
Todo esto sucede en segundos.
Hasta que Camilo logra estar de nuevo en tierra firme con Andrea. Se abrazan, se besan, se perdonan. Y con palabras casi sin aliento sueltan un…
Camilo: ¡TE AMO! Te juro que te amo.
Andrea: Lo sé, y yo te amo a ti.
Camilo: No quiero perderte, no quiero vivir sin ti.
Se abrazan más fuertes, mientras la lluvia… como si fuera precisa. Cae sobre ellos confundiendo sus lágrimas  con su agua.
Y una hélice se escucha cerca. Ambos elevan su mirada y han visto la salvación. Es un helicóptero de la policía que los ha estado buscando por largo tiempo  a Carla y a Miguel.  
 Ahora Sofía sonríe y estremece sus lágrimas, Julián Mira a su amada y regresa a ver el helicóptero con mirada de victima sufrida, mientras agarra una soga que le ofrece el policía desde lo alto.
Camilo y Andrea no se sueltan las manos para nada.
Las lágrimas son testigos, de un fuerte miedo que se sentía en esos seis cuerpos. Unos al borde del abismo sin salvación, los otros dos al borde del abismo sin sentido. Los seis cuerpos atravesaban sus relaciones, en distintas formas con la misma incógnita.
Esos que aman, aman hasta la muerte… esos que aman no desean alejarse, así existan obstáculos. Pero a veces la caída es la salida de la tormenta y otras veces estas a punto de caer y ya no hay salida para volver, porque sigues cayendo sin que te des cuenta.  
Que irónico ver a la gente desgastándose por amor. Mas irónico es que se amen de ese modo.
Todo en la vida es alegre si se tiene la vista hacia al frente y no hacia al abismo.
No sufran por amor, ámense a sí mismos y amen con locura. Pero sepan hacerlo bien, antes de que caigan en el abismo de la maldita costumbre.
Todo no puede llamarse amor, pero un amor no puede llamarse tu todo. 

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